El Arte de la Comunicación
Llega a mis manos esta interesante historia, una anécdota peculiar en su desenlace, encerrando en su contenido una especie de moraleja, a tener en cuenta en nuestra vida cotidiana.
Siendo la mayoría de las veces de suma importancia la manera de decir las cosas y no tanto el contenido de ellas.
Espero les sea útil y provechosa; los consejos cuando llegan no vienen en vano, sino que debemos prestarles atención.
Aquí transcribo la mencionada “anécdota” y su comentario…
Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un sultán soñó que había perdido todos los dientes.
Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia mi señor! - exclamó el adivino - cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.
- ¡Qué insolencia! - gritó el sultán enfurecido - ¿cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡Fuera de aquí!!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado.
Éste, después de escuchar al sultán con atención, le dijo:
- ¡Excelso señor! gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Iluminose el semblante del sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
Cuando este salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- ¡No es posible!, la interpretación que habeis hecho de los sueños es la misma que el primer adivino.
No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
Recuerda bien amigo mío - respondió el segundo adivino - que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse; de la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.
Como moraleja final podemos decir que…
“La verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.”
“La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.”
Por lo tanto la próxima vez que tengan que dar una noticia a alguien, mediten en su corazón la mejor manera de decirlo, siempre con honestidad, pero “envuelto en un delicado embalaje”, seguramente quien lo recibe les agradecerá el detalle.
Tags: adivino, anécdota, árabe, comunicación, consejo, moraleja, reflexión, Reflexiones, sabio, sueño, sultán, verdad

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