A Ítaca con Cavafis
Constantino Cavafis (Konstantinos Petrou Kavafis 1863-1933).
Poeta griego, uno de los más importantes del siglo XX y representante del renacimiento la lengua griega moderna.
Periodista y funcionario, publicó poco en vida. Fue tras su muerte cuando sus obras consiguieron lentamente la notoriedad.
Fue poeta urbano e introspectivo y su homosexualidad manifestada sin pudor, fueron las causas que demoraron su fama. En 1960 los movimientos homosexuales, lo elevaron a la categoría de icono cultural.
Ha influido notablemente en escritores como Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma.
Corrigió sus poemas con minuciosidad, hasta tal punto que algunos tardaron diez años en acabarse.
Se movía bien entre la decadencia de los grandes momentos históricos.
Hoy día, sus poemas más leídos son los relacionados con el erotismo homosexual (”Recuerda, cuerpo…”).
Aquí, en Ítaca, Cavafis nos enseña como hacer el viaje hacia la legendaria isla. El viaje que adquiere todo el protagonismo y convierte la meta en un espejismo que nos sirve de faro en nuestro viaje hacia lo mejor de nosotros mismos. Si lo tuviéramos, claro.
Ítaca
(Poemas Canónicos, 1895 - 1915)
Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.



Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Gracias por este viaje a Ítaca con el que me obsequiastes, Inés.
Buen sexo.