Vida y Destino
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Vida y Destino es el nombre de un libro, una novela que escribió Vasili Grossman el año 1959. Este autor, Grossman, es ruso, soviético; muy conocido y leído en su país. Fue corresponsal para el periódico La Estrella Roja durante la segunda guerra mundial; pasó más de mil días en el frente. Fue de los primeros testigos visuales de los campos de concentración liberados en Europa del Este, y fue también de los primeros en reportarlos. Antes de Vida y Destino, era querido por el gobierno, en especial por una encomiosa novela llamada Por Una Causa Justa, de la que nuestra Vida y Destino es en teoría una segunda parte, y en la que se enaltecen los valores patrios, se reverencia la causa obrera, y en general a la Unión Soviética. Vida y Destino, en cambio, convirtió a Vasili en un paria.
La novela es un entramado de historias personales durante el curso de la guerra. En mil páginas y pico se cruzan capítulos con las vivencias de personajes de todo tipo y en todas las variedades de escenarios que ofrece la guerra. Un batallón atrapado en un departamento durante el sitio de Stalingrado, un aviador esperando noticias de su amada lejos del frente, un físico nuclear de Moscú atormentado por el fantasma del ostracismo siberiano y por la amenaza de la invasión, un viejo técnico y su hija embarazada luchando por mantener una central eléctrica en funcionamiento, un capitán destinado a las estepas calmucas compartiendo con la alcoholizada retaguardia del ejército a miles de kilómetros del frente, una niña judía separada de sus compañeras de escuela. Miles de pequeñas historias. Rusos aplastados entre dos fuerzas gigantescas, combatiendo y resistiendo el avance alemán, pero oprimidos y explotados por su patria. Identidad judía, holocausto, la bondad humana, la distorsión estatal de la realidad, la patria, la continuidad de la vida, el sentido de las ciencias, el totalitarismo y la libertad individual.

Cuando Vasili Grossman terminó su manuscrito, en 1959, lo envió a su editor para someterse a revisiones, confiado en que la muerte de Stalin había suavizado el control político. Al día siguiente cinco agentes de la KGB entraron a su departamento y confiscaron todos sus escritos, su máquina de escribir, sus cuadernos, y sus libros. Desesperado, Vasili escribió al entonces premier Nikita Kruschev:
“Le pido a Ud que de a mi libro la libertad, le pido poder debatir mi libro con editores y no con agentes de la KGB. ¿Cuál es el sentido de mantenerme a mí en libertad cuando el libro en el que he puesto mi vida está prisionero? … No renunciaré a mi obra … Le solicito la libertad para mi novela.”
El año 1962 el Politburo debatió sobre la solicitud del autor, y la respuesta fue abismal: La novela tiene el potencial de dañar profundamente la causa revolucionaria y por ende se prohibe su publicación hasta dentro de 250 años. Aplastado, Grossman se entregó a su vida de paria, hasta que en 1974 un amigo le ofrece una solución de película. El emérito físico nuclear Andrei Sakharov, el padre de la bomba atómica rusa, saldrá del país en una visita autorizada y se ofrece a sacar la obra en un microfilm, minúsculo rollo fotográfico en el que se sacaba material de espionaje. Y así fue como nos ha llegado esta novela que han llamado muchas veces la novela rusa del siglo veinte. Se publicó por primera vez el 1980, después de muerto Grossman. Tristeza.
Vida y Destino se tradujo hace pocos años al español y, si bien existe ahora una relativa variedad de ediciones, Galaxia Gutemberg tiene una impecable. Al leer esta novela, y pensando en las autores clásicos rusos como Pushkin, Dostoievski, Gogol, Tolstoi y Lermontov, se termina de entender una dimensión del pueblo ruso. Algo muy presente en todos aquellas novelas clásicas rusas está de nuevo presente aquí en la mitad del siglo veinte; ese color a tragedia, esa condena. Le presté esta novela a un amigo, y al devolvérmela me dijo muy acertadamente: “En la vida lo más determinante que puede pasarte, es nacer ruso”.


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