Sur de Chile, sur del mundo. Francisco Coloane.

Hoy ha aparecido en la tómbola de la memoria alguien al que les presentaré con la mayor felicidad, ha aparecido un noble y un compatriota, ha aparecido Francisco Coloane.
Para los que no conozcan Chile dibujaré una breve topología mental. Es un país extraño realmente. Puede cruzarse en 4 horas de Este a Oeste, pero le tomará a uno semanas cruzarlo de Norte a Sur. Es tan largo y áspero en ese sentido, que es difícil conectarlo mentalmente, y un viaje siempre alcanzará a afectar el ánimo antes de llevarlo a uno a su destino, haciendo etérea la unidad del país, transformando sus extremos en fantasías. Hacia el norte la tierra cambia en desierto que aísla ciudades, se acaban los árboles, se acaba el agua, se acaban los animales, al asfalto se lo come el azufre, la piel se curte y el carácter se refugia a la sombra del interior. Hacia el sur la vegetación se subleva, los caminos se cubren de barro y el cielo de nubes; el mar desmiembra la tierra en mil islas cubiertas de una selva negra, tupida y gélida, entre las que deambulan cóndores, focas y ballenas. Se extienden las islas por días y semanas hasta donde el agua es negra y violeta, donde la selva se transforma otra vez en desiertos, pero de musgo moteado de glaciares, y el mar se encoleriza en un círculo en la base del mundo para separarlo de la Antártica.

En ese sur distante, en un universo archipiélago, a mil islas del continente, viven Coloane y su obra. Nació un 19 de julio de 1910 en un palafito en la isla de Quemchi, en el archipiélago de Chiloé. Su padre fue un ballenero, al que acompañó, una vez muerta su madre, en un viaje al estrecho de Magallanes, al extremo del continente. Intentó ahí varios oficios antes de probar el literario: ovejero, capataz, explorador de petróleo, marino y domador de caballos.
Sus narraciones son sencillas, casi estrictamente materiales, y se cuenta en ellas la lucha que llevan los habitantes de la patagonia; lucha con el entorno, el frío, el oleaje, y lucha con sus semejantes, deambulando en caravanas pesqueras, o como solitarios cazadores curtidores. Historias de cazadores de focas, ladrones de ovejas, mareas que abren secretas cuevas de pingüinos, encuentros con indios, venganzas a navajazos en altamar, y sobre todo la soledad y la neblina gris de la Patagonia, donde todos los días son sol y tormenta erráticos fuera del ciclo estacionario.
Dentro de lo que he visto me permito asegurarles que su obra es una originalidad. En 1964 recibió el Premio Nacional de Literatura. El año 2001, uno antes de morir, fue ordenado Caballero de las Artes y las Letras por la República Francesa. En el extranjero se le compara con escritores tan disímiles como Melville, Verne, Conrad y Jack London; esta disimilitud habla de su originalidad y ayuda a dibujar a Coloane en la constelación.
Lo mejor y más amable de su obra son sus libros de cuentos (Golfo de Penas, Cabo de Hornos, Tierra del Fuego), los que nuestros amigos de Alfaguara tienen en sus Cuentos Completos.


Tags: autores, Libros, País:Chile


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Pedro, muy amena la presentación, estaba buscando algo de lectura, me parece que lo intentaré con este autor.
Gracias,