Madame Bovary: Una “mala mujer” literaria
Hay que reconocer cuan rechazado resultó ser el personaje de Emma Bovary cuando el señor Gustave Flaubert, publicó su famosa novela “Madame Bovary” y es que para aquellos franceses de la época de Flaubert, aquella “mala mujer” resultaba totalmente indigna de ser leida. Ya pareciera que la pobre Emma era la primera repróba de la historia, la insensata mayor, y la pecadora sin merecimiento de comprensión, porque evidenciaba las cotidianas y aburridas vidas de muchos, la hipocrecía de una sociedad que se escandaliza de leer lo que de todos es conocido y porque vaya cosa mala! la señora Bovary nos traía a tema el sexo, ese tema escabroso que había sido confinado al secreto.
Flaubert fue rechazado y cuestionado por muchos, ¿cómo osaba aquel hablar de tales cosas? sobretodo ¿cómo era posible que de un “novelazo” por decirlo así, hiciera temblar las costumbres de la época? ya se miraban ofendidos por tal atrevimiento los lectores de entonces. Emma solo era una mujer de la época, condenada a un matrimonio aburrido, al lado de un marido que cada día le resultaba más intolerable, que quiere ser felíz y que lejos de las heroínas románticas de moda, se atreve a ir en pos de esa felicidad, por encima de lo que se espera de ella, por encima de lo que se debía sentir obligada.
Y es que la ingenua Emma educada e inteligente, ambiciosa y optimista, desea alejarse de la granja familiar y para ello acepta el matrimonio con el Doctor Bovary, ya se piensa ella una vida a la altura de sus ilusiones, pronto se entera de que ha cometido un error, el marido no solo es aburrido sino mediocre y la vida que esperaba está cada día más lejos de concretarse encima se siente solitaria y relegada, no ama a aquel soso marido.
Ya la vida se tornará interesante cuando se encuentre con el abogado León Dupuis y ya luego se decante por Rodolfo el que sin duda será el que altere su vida y la lleve por una serie de sucesos que acabarán con su vida. La infidelidad está presente en Madame Bovary, la ambición, la mediocridad, y una heroína que aunque considerada más una mujer malvada y poco imitable, resulta siempre en una heroína digna de leerse, así lo comprueban las muchas versiones cinematográficas y televisivas de este clásico de la literatura.
Tags: Libros, literatura, novela, Prosa

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