“El amante de Lady Chatterley” un clásico que desnuda la sexualidad
Cuando en los años 20, D.H. Lawrence publicaba en Italia su novela “El amante de lady Chatterley” la indignación del público no se hizo esperar, ya no eran solo los del clero ni los acomodados y mojigatos nobles sino el pueblo y casi todo mundo, el que veía en aquel relato algo que no podía ser en modo alguno tolerado. La novela fue prácticamente destruida sin haberla leído y hay de aquellos que osaran siquiera mencionar haberla tenido entre sus lecturas, ya le acusarían de pornógrafo, amoral y pervertido. D.H. Lawrence había herido a los mojigatos de principios del nuevo siglo, que habían nacido y crecido en sociedades en que el sexo era una palabra que no se escuchaba con mucho agrado, había sido relegado al silencio, al tabú.
“El amante de Lady Chatterley” no fue leída en Inglaterra hasta los años 60, con el apogeo de la revolución sexual el viejo ya para entonces libro de D.H. Lawrence, estaba más acorde a los tiempos que corrían, el feminismo y la liberación sexual contribuyeron a que muchos se decantarán por él. Después de todo nuestra protagonista Connie no es más que una mujer sexualmente activa que se asume eso mismo, sus inquietudes y deseos sexuales, y ya lejos estaba de ser lo que para los primeros lectores había sido, una heroína libertina, adúltera y demás.
En el relato Connie vive con su marido en la residencia opulenta de su familia, una pareja casi reclusa en los campos que se ha alejado de todo, casi podría pensarse en una pareja feliz que busca la tranquilidad para su intimidad, con el pequeño problema que el marido ha sufrido en la guerra una herida que lo ha dejado confinado a una silla de ruedas, asunto que no deja de amargarle y que ya le motiva a convertirse sin éxito en escritor y luego en dueño de minas, mientras la esposa se muere de aburrimiento en aquel lugar, hasta que conoce al guardabosques con el que pronto entrará en lances amatorios y ya enamorados harán de los lugares en el bosque cercano a casa testigo de sus arrebatos pasionales.
Quisiera o no escandalizar D.H. Lawrence lo cierto es que la novela está llena de alusiones sexuales, explicitos actos sexuales que no tienen nada de pervertido era solo sexo que tampoco era algo desconocido para los censores de la época pero que acostumbrados al mojigateo se dieron a la tarea de echar sus reprimendas en aquel molesto libro que desnudaba algo que no por acallarse fuera que no existía.
Les invito a leer más sobre D.H. Lawrence en http://www.lascosasqueimportan.com/2009/01/dh-lawrence-genio-novelistico-o-pornografo-antifeminista/
Tags: Libros, libros gratis, literatura, novela

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