Canciones y Poemas de Bertolt Brecht

En estos días que estuve lejos del ordenador, como les había anticipado, encontré algunas cosas que mostrarles, encontré un libro de poemas de Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán nacido en 1898 y fallecido en 1956, testigo, por ende, de muchos cambios. Les dejo a continuación algunos poemas y canciones seleccionados.
Pensaba poner solamente unos cuantos, pero revisando el libro me he animado a transcribir muchos más de los que son apropiados para un artículo de blog. Los que quieran revisar el libro, Canciones y Poemas de Bertolt Brecht completo pueden hacerlo aquí, en la genial versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción de Vicente Romano para Alianza Editorial.
1940
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender matemáticas?
¿Para qué?, quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan
son más que uno
ya te darás cuenta.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Esa nación se hunde.
Señálate la boca y la tripa con la mano,
que ya te entenderán.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender historia?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Aprende a esconder la cabeza
en la tierra
y acaso te salves.
¡ Sí, aprende matemáticas, le digo,
aprende francés, aprende historia!
Lectura del periódico mientras hierve el té
Muy de mañana leo en el periódico los planes sensacionales
del Papa y de los reyes, de los banqueros y de los reyes del petróleo
Con el otro ojo miro
el puchero con el agua del té,
cómo se enturbia y empieza a hervir y de nuevo se aclara,
hasta que, rebosando del puchero, apaga el fuego.
1941
Huyendo de mis compatriotas
he llegado a Finlandia. Amigos
que ayer no conocía disponen camas para mí
en un cuarto limpio. Por la radio
oigo las noticias sobre el triunfo de la escoria humana. Con curiosidad
considero el mapa de la Tierra. Arriba, por Laponia,
hacia el mar ártico,
todavía veo una pequeña puerta.
Canción alemana
Otra vez se oye hablar de tiempos de grandeza.
(Ana, no llores)
El tendero nos fiará.
Otra vez se oye hablar del honor.
(Ana, no llores)
No nos queda ya nada en la despensa.
Ya desfila el ejército que ha de partir.
(Ana, no llores)
Cuando vuelva
Volveré bajo otras banderas.
El ladrón de cerezas
Una mañana temprano, mucho antes del primer canto del gallo,
despertado por un silbido, me asomé a la ventana.
Subido a un cerezo -el alba inundaba mi jardín-,
había sentado un joven con el pantalón remendado
que cogía alegremente mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza, mientras con ambas manos
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Largo rato, de vuelta en mi cama,
le estuve oyendo silbar su alegre cancioncilla.
El regreso
Mi ciudad natal, ¿Cómo la encontré?
Siguiendo los enjambres de bombarderos
he vuelto a casa.
¿Y dónde está mi casa?
Allí donde se ven inmensas montañas de humo.
Aquella que está ardiendo,
aquélla es.
Mi ciudad natal, ¿Cómo me recibió?
Van ante mí los bombarderos. Mortales enjambres
os anuncian mi regreso. Al hijo
le preceden incendios.


Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos